[Reseña] Así se vivio el Otro Rock Festival

12 agosto, 2018

 

Así se vivió El Otro Rock Festival

[ RESEÑA ]

 

El mes de julio fue de intensa actividad en los espacios del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, mejor conocido como el Celarg, no solo por su cotidiana actividad de exposiciones y proyección de películas, sino que además las instalaciones vibraron al compás de un evento denominado El Otro Rock Festival. Kara Febles y Moisés Flores, productores del espacio radial El Otro Rock se dedicaron a la faena de organizar cuatro jornadas de conciertos, exhibición de artes plásticas, recitales de poesía, performances que incluyeron piezas de danza y teatro, acompañados de un selecto grupo de Djs quienes ofrecieron más de 20 horas entretenimiento, así como un espacio de encuentro para un importante grupo de transeúntes citadinos que a la expectativa de buscar una alternativa en la ciudad encontraron refugio en este emblemático edificio ubicado en la urbanización Altamira de la ciudad de Caracas.

 

Nos dimos a la tarea de asistir a varios de estos encuentros, y durante el cierre pudimos conversar con algunos de sus protagonistas, así como de asistentes, quienes amablemente nos ofrecieron sus impresiones de lo que allí aconteció durante estos inesperados días de encuentro del mes de julio de 2018.

 

Uno de los participantes fue el Colectivo de Artes Escénicas Teatros Automáticos, quienes presentaron un segmento de su pieza “México 40 grados bajo cero” y una improvisación en base a un trabajo del cuerpo que tiene gran influencia de la danza japonesa Bhuto. Ambas piezas contaron con música indicental de saxofón, teclados, percusión y guitarra, esta última. Para Zigmunt Cedinsky, director del grupo, la respuesta del público fue buena y nos aseguró “el feedback que he sentido es que esto hace falta, en espacios que pareciera que la gente tiene cierto rechazo a asistir… Los que estamos aquí queremos una ciudad donde puedan ocurrir estas cosas”.

 

Caracas, un espacio para sorprendernos
“Esto no es rock gótico, hacemos una mezcla de teatro experimental con luces, con noise y free jazz… Esta muestra no es exclusiva de un teatro, hay artes plásticas y rock de distintas tendencias”. Es importante destacar que esta fue una iniciativa totalmente autogestionada y que la convocatoria fue principalmente vía las redes sociales. Cedinsky agrego que “hay que encontrar los espacios” para que estas cosas sucedan, así como que el próximo festival pudiera ser “en un pueblo… Bajo una carpa”.

 

La poesía también fue partícipe de El Otro Rock y fue así como logramos conversar con Osmar Durán del Colectivo La Ruta Poética de Caracas, quienes se dieron a la tarea de llevar una pequeña muestra de la poesía de autores malditos o existencialistas, así como el trabajo personal de cada uno de sus participantes. El público sorprendió bastante a Durán “la Caracas contracultural de los años noventa está resurgiendo… Caracas sigue viva”, asimismo agregó que los grupos artísticos deben “asumir más el rol de convocar, revivir los espacios de la ciudad”.

 

Un aire que oxigenó un fuego a punto de desaparecer
Cabe destacar que la Ruta Poética nace en el año 2015 y que inicialmente se reunían mensualmente en el Aula Solar (Plaza Venezuela) en un espacio de encuentro que denominaron Atardecer Poético, y que además estos entusiastas de la palabra también son ciclistas urbanos, y que fue en uno de estos encuentros ciclísticos, en particular el Picnic Urbano (Ser Urbano), donde surge la idea de crear un colectivo dedicado al compartir poético. Osmar nos confesó que en particular “la Ruta Poética estaba a punto de desaparecer y la convocatoria de El Otro Rock nos reanimó”. A raíz de la invitación La Ruta Poética no solo se reactiva sino que ganó nuevos miembros.

 

Las artes plásticas en El Otro Rock Festival
Mauricio León fue uno de los expositores de la muestra plástica influenciada por el existencialismo bajo la curaduría de Kara y Moisés, León nos dijo “a nosotros nos une una hermandad oscura que nos encuentra y somos muchos amigos del ámbito de la música, la cultura y el arte. “Finísimo, porque es una oportunidad para nosotros los artistas plásticos que estamos huérfanos y los poetas, estamos solos en la ciudad y más allá del museo que es el espacio de legitimación del arte, estos espacios se prestan para acercar a la gente que quizá no es muy dada a las galerías”. El artista agregó que toda la temática “tiene que ver con la oscuridad, la demencia, el existencialismo y la calle, la nocturnidad… Temáticas que tienen que ver con nosotros… Visibilizar es una de las tareas más difíciles en la gestión cultural en nuestra ciudad”. León afirmó “hay hambre, hay sed, la gente necesita salir, divertirse, dispersarse… Y para lo que estamos viviendo, es increíble porque es un espacio de encuentro para gente del oeste, del sur, del este y de todas partes”. Asimismo participó en la percusión usando un granadero en las presentaciones de Sofía Insomnia en el Café Rajatabla y en el Celarg (2018).

 

 

También fue un evento donde tuvimos seguridad
Los miembros de la legendaria y querida banda underground caraqueña La Seguridad Nacional también fueron invocados para este evento, el cual abrió con la presentación de Yatu, quien aseguró en la inauguración del mismo una nutrida fauna de diversas tribus urbanas y que como anécdota recuerdo que en la emoción del encuentro con el público, acabó por estar desconectado por breves instantes, ya que el cable de su guitarra se desprendió del amplificador durante su presentación.

 

Logramos conversar el sábado 30 de julio con Abraham Cangrejo quien confesó ser gran amigo de los Sofíos (Kara y Moisés de Sofía Insomnia) y que fue una de las motivaciones para participar en el Festival, actualmente Cangrejo está involucrado en un proyecto con Kreils García Rocanrol, quien para el compositor tiene la “facultad de transformar sus canciones en otra cosa”, así como que lo “conmueve mucho que García Rocanrol quiera hacer arreglos de mis canciones”. Si bien Cangrejo está en este proyecto actualmente trabajando con García, este último no pudo asistir por razones personales, así que lo acompañó su hermano de toda la vida el otro “Seguridad” Gustavo Corma.

 

La sabiduría insomne no deja de sorprendernos
En esta oportunidad, por su parte, la banda Sofía Insomnia aprovechó la oportunidad para presentar un performance que como plato fuerte para el cierre del Primer Festival El Otro Rock, presentó una combinación de poesía, teatro y danza, en esta oportunidad acompañados de los talentos de Víctor Morles (teclados), William David (guitarra), Mauricio León (percusión), un segmento de la pieza de Zigmunt Cedinsky “México 40 grados bajo cero”,así como del talento de los bailarines Nelson Ojeda y Marlon Alvarado (Raíz Mestiza), durante la interpretación de una de las canciones de Sofía en la cual, con Kara Febles vestida de monja acompaña un segmento de la obra Caelibatus, la cual en una mezcla de danza y teatro presenta una crítica frontal a la pedofilia y los abusos cometidos por miembros de la Iglesia católica, definitivamente una presentación que queremos ver nuevamente.

 

Un público ávido de propuestas
Para Manuel Ramírez “ha sido muy variado y la gente le ha puesto un mundo a esto…a pesar de que hay otros eventos en la ciudad, la asistencia ha sido grande”, así como que si bien la nocturnidad ha desaparecido por el tema de la inseguridad “siempre habrá un espacio para el Under”. Por su parte Jorge Betancourt habitante de El Valle, nos relató que “ha sido espectacular” asistiendo a cada una de las presentaciones “mi consejo es apoyarnos unos con otros, independientemente de la influencia musical que tengamos, no hay que dejar el arte de lado, estamos viviendo momentos difíciles pero la cultura y el arte están, hay que apoyar, es el momento de apoyar lo nuestro, ya que no tenemos el apoyo de grandes organizaciones entonces es momento de que ya los teloneros no sean los locales, primero lo nuestro y bienvenidos sean los que vienen de fuera”.

 

Un país en crisis
“Toda la adversidad de la cual la gente se está quejando, creo que en verdad es un ambiente propicio para que los que nacemos locos y podemos transformar nuestros sentimientos en algo que parezca arte, se geste a través de la intensidad de tu propio vivir”, manifestó el cantautor fundador de la banda Seguridad Nacional y concluyó “la adversidad es el abono de Los locos y lo transformamos en algo que lo que los demás encuentran alivio o se inspiran… Esto nos hace viajar a nuestro interior y que transformamos en lo que los otros llaman arte”.

 

La falta de espacios para el rock
El músico nos expresó que aunque mucha gente piense que esto se fue al corno, están pasando cosas muy interesantes, en Caracas en particular señaló “desde los 70, tres lugares para tocar, en los 80s tres lugares para tocar, en cambio en los noventa tres lugares para tocar”, y si bien habían unos cinco tres de ellos te decían que debías tocar versiones de temas “populares”. Por su parte, Gustavo Corma quien vive desde hace muchos años en la ciudad de Valencia afirmó que “hay que mantener la escena viva”.

 

Un espacio de encuentros
Corma fue más allá y si bien, nos encontramos muchos de la fauna caraqueña rockera de los años noventa, el músico agregó que se había encontrado con gente de los 80, e incluso de los 60, debido a la presencia de un personaje importante de nuestra escena under como lo es Carlos Expósito fundador de la banda Los Primitivos, miembro de la banda de New Wave PPS, así como músico acompañante de íconos de los 80 como Colina y Melissa, presente para el cierre de El Otro Rock Festival.

 

Para Corma “parece que en épocas de crisis es que surge la movida”, pero además destacó la necesidad de generar un circuito para la presentación de las bandas, un circuito de toques, que ya existe para la música llanera y la salsa, pero en el rock nunca ha existido. Los grandes festivales son importantes, pero el festival queda allí, en un solo evento. La nueva generación “trae una fuerza arrecha” y de los 70 para acá las cosas han cambiado mucho, “en los noventa no existía esta fuerza, era todo muy superficial, las generaciones nuevas son más auténticas”, para el músico “muchas personas tienen que abandonar el país porque no te puedes ganar la vida como músico y para eso hace falta un circuito”. Corma concluyó diciendo “lamentablemente tenemos tortículis cultural y siempre estamos mirando hacia afuera, en vez de ver lo que tenemos al lado, esto es lo que hace que la gente migre y se vaya”. Entonces sigamos creando, sigamos rockeando, gracias a El Otro Rock, gracias a Kara y Moisés por crear y creer.

 

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Autor: < Coromoto J. >
Prensa Cerebros Exprimidos