MELOMANIAC

17 octubre, 2019

Esta es una nota triste, unas líneas más que dolorosas, pero no por ello menos ciertas. Estos próximos párrafos no dejan de intentar ser una opinión algo objetiva de lo que nos pasa y de la situación en la que estamos, de la situación desolada de nuestro país en el contexto internacional de la música rock y del metal en todas sus vertientes. De la lucha de los supervivientes, y de la decisión trascendental de seguir trabajando, seguir luchando (tal vez, sin ninguna esperanza) o por el contrario, entregarnos plácidamente a la muerte. Es un tema de percepción y de hechos al mismo tiempo, es abrir la ventana de cualquier herramienta digital y ver lo que sucede fuera de nuestras fronteras, es mirar lo que sucede en nuestro continente, y de cómo, lastimosamente, pasamos a ser transparentes para la mirada o propuesta de cualquier agencia de booking respetable.

 

MELOMANIAC

¿Cuán Profundo es nuestro Aislamiento y Retroceso en el espectro mundial del Rock?

 

Esta es una nota triste, unas líneas más que dolorosas, pero no por ello menos ciertas. Estos próximos párrafos no dejan de intentar ser una opinión algo objetiva de lo que nos pasa y de la situación en la que estamos, de la situación desolada de nuestro país en el contexto internacional de la música rock y del metal en todas sus vertientes. De la lucha de los supervivientes, y de la decisión trascendental de seguir trabajando, seguir luchando (tal vez, sin ninguna esperanza) o por el contrario, entregarnos plácidamente a la muerte. Es un tema de percepción y de hechos al mismo tiempo, es abrir la ventana de cualquier herramienta digital y ver lo que sucede fuera de nuestras fronteras, es mirar lo que sucede en nuestro continente, y de cómo, lastimosamente, pasamos a ser transparentes para la mirada o propuesta de cualquier agencia de booking respetable.

 

Hagamos una comparación de lo que sucede en países de nuestro continente, como lo es el caso de Colombia, Brasil, Chile, Argentina y más recientemente hasta el propio Perú. Son todos países con problemas de diversa índole, de diversa naturaleza, cada quien, con sus ideas, con su política, con su identidad… hace ya bastante tiempo que Venezuela intentó infructuosamente “colarse” en el ámbito internacional en la industria del espectáculo de grandes artistas de rock y de metal, y hoy sólo nos queda recordar con nostalgia un pasado que ya parece inalcanzable de repetir. Publicamos nuestras antiguas entradas, publicamos nuestras antiguas fotos, viviendo del pasado, cuando gran parte de nuestros vecinos, viven el presente y se encaran al futuro, un futuro cargado de expectativas, un futuro de inmediatez; acá nuestra profunda crisis es un peso exponencial que crece cada día llevándonos a un pozo de frustración y desesperanza. No es un tema de tener los recursos, tomar un avión, y ver a la banda XXX o YYY en cualquiera de estos países… es vivir y exigir tener estas oportunidades en nuestra tierra. Es ver estos shows al lado de todos nuestros amigos, es bebernos las cervezas juntos, y salir de esos recintos con la adrenalina al 1.000% y buscar el primer bar que este en el camino para pasar el resto de la noche y comentar el concierto. La crisis sin final, la vagabundería, el despilfarro y la corrupción nos ha quitado todo. Somos en este instante un país de zombis para la música mundial, somos un espacio geográfico que no ofrece garantía a los artistas y sus productoras, somos un riesgo de integridad personal y física para esas bandas de estos géneros. Nuestro retroceso, de no detenerlo a tiempo, nos llevará de nuevo a la época de las cavernas.

 

Parte de la diáspora rockera venezolana regada por el mundo, ha visto con sus propios ojos lo avanzado de las escenas en otras latitudes, el progreso logístico y tecnológico de las producciones, y como de manera importante Suramérica se ha vuelto plaza obligada de todas las grandes bandas, de todas las grandes giras, de las grandes despedidas de agrupaciones que no despiden su gloriosa carrera musical sin pasar por nuestro continente. Evidentemente, es un disfrute de carácter íntimo, personal y de los amigos que han emigrado o se han encontrado en un país, ver estos grandes shows, pero muchos ven con nostalgia, los que aún no han asumido ese riesgo de abandonar su país e integrarse a ver el mundo bajo otra perspectiva y ver la velocidad y progreso con que el metal se abre paso en otras fronteras.

 

 

Nuestro atraso actual no es sólo en este tema como es evidente. Son 20, 30, e inclusive más años de atraso en otras áreas de la economía y de la producción, que nos hacen la vida miserable. La música y los conciertos, forman parte de la industria del entretenimiento, y qué entretenimiento va a existir en Venezuela cuando un alto % de la población solo busca sobrevivir. El problema es complejo, preocupante, y peor aún, sin salida ni a corto ni mediano plazo.

 

Hasta hace casi una década, nuestro país se estaba haciéndose paso en el mundo underground, en el metal extremo. Vivimos un espejismo, basados en una economía fantasma, en donde en otros sectores de negocio la gente con acceso a los bienes y servicios se hacían millonarios a través de actos ilícitos y el “ponme donde hay, no me des”. Esto destruyó todo, destruyó las buenas intenciones de quienes trabajaban honestamente y vieron en los conciertos un mercado y oportunidad de negocio… Volvimos a la época de los bares y de tocar en cualquier lugar que los costos nos permitan poner unas cornetas, poner unos amplificadores, cuatro bombillos y anunciar un evento. No nos acostumbremos a esto, así sean las únicas oportunidades del presente, debemos unir esfuerzos y sacar las mejores producciones posibles… Si nuestro país, maneja un insospechado mercado de restaurantes, de vehículos importados por doquier, y de gigantes edificios para oficinas… hay dinero entonces circulando, mal distribuido como siempre ha sido el cáncer de Venezuela, pero aún sigue dinero circulando… ¿cómo hacemos entonces para atraer éstos capitales hacia la música, hacia los conciertos bien producidos, hacia la contratación de bandas internacionales?. Evidentemente la respuesta no la tengo, pero se ve dinero en la calle, en otros negocios claro está, y algo debemos hacer.

 

La vida continua, el metal continuará, pero muchas de las bandas que hoy nos pasar por encima en un avión, no las veremos jamás. No hay generación de relevo para las grandes bandas del metal, el mercado y la industria corrompió todo, y hay millares de excelentes bandas, pero no como las bandas que dicen adiós o biológicamente están por hacerlo. Al caer esta camada de grandes bandas, el negocio tendrá que evolucionar hacia otra forma de eventos, y es por ende, una época gloriosa de quienes están disfrutando de esas experiencias, serán recuerdos a contar a venideras generaciones, porque ya el rock y el metal no se verán con los mismos ojos. Es así que ahora proliferan los grandes festivales de 10, 15, 20 y más bandas por día… sólo los grandes aún conservan el poder de masificar público, de resto, hay que unirlos a todos para hacer rentable una producción de tanto esfuerzo financiero. Esto es una realidad frontal que vemos los que tenemos ya bastantes años en esto.

 

Venezuela, país que se dice es rico al tener las mayores reservas de petróleo del mundo, el país con importantes reservas de agua, y de minerales preciosos… ricos en pobreza, y desesperanza, ricos en gente pobre, ricos en “guisos” y en ilegalidad. Ricos en pasar trabajo, ricos en nostalgia y ricos en ser cada vez menos los que aún pueblan estas tierras. Vamos y estamos obligados a renacer, habrá que podar desde las raíces, habrá que aprender de tantos errores y tanta cultura desvirtuada del progreso y de la falsa oportunidad e inclusión, nos tendremos que volver objetivos y dejar de tener esperanza en falsas promesas y no en hechos, mantener los ojos abiertos siempre. Nos toca volver a construir este país desde sus ruinas, nos toca sacrificar lo que queda de nuestra generación y de algunas generaciones venideras. Ahora más que nunca nos toca trabajar y lograr en algún momento, tener a esos artistas en nuestro país y en nuestras instalaciones, que Venezuela vuelva a ser punto geográfico – estratégico para iniciar cualquier gira por este continente, nos toca limpiarnos la cara ante el mundo y ser mejor de lo que en algún momento fue este país. Aún queda gente acá con estas capacidades: identifiquemos quienes son, y vamos a echarle bola!!!

 

Fuente: Melomaniac Venezuela

 

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Autor: < Carlos Sánchez >
Prensa Cerebros Exprimidos