MELOMANIAC

10 mayo, 2019

 

MELOMANIAC

Cómo sobrevive una escena en el siglo XXI, cuan el país retrocede a la época medieval

 

En otros países está claro que este título no lo podrá entender, pero en Venezuela sabemos claramente de lo que estamos hablando. No hablaremos acá de política ni del caos eléctrico por el que Venezuela sufre con mayor énfasis desde hace más de 30 días, sino de ¿cómo puede sobrevivir una escena de música (sea la que sea, sea el estilo y género que sea), cuando no hay electricidad?. Cómo sobrevivir a una situación que se sobrepone a cualquier otra circunstancia negativa que ya teníamos… sin electricidad no hay progreso alguno, no hay avance posible.

 

Estamos claros que nuestra escena musical de rock y de metal es amateur por decir lo menos, pero aun así, requiere una mínima infraestructura para al menos sostenerse, para al menos sobrevivir. El metal no puede ser acústico, el rock no puede hacerse en las tinieblas, y en eso estamos… no en la oscuridad que proporciona el Diablo, sino en la oscuridad del atraso, en la oscuridad del retroceso, en la sobredosis final previa a la muerte.

 

Según y que Caracas, Vargas y el Edo. Bolívar quedan fuera de este sistema de racionamiento y que de alguna forma esto asegurará vivir menos precariamente que el resto del país… pero estas tres ciudades aisladas del resto, no podrán cargar a sus espaldas el resto de la escena musical. Cuando más del 85% del país no sabrá cuando tiene electricidad (y peor aún… agua), ¿que cabe para hacer música?, ¿qué carajo vamos a estar pensando en poder ensayar, en poder grabar, en hacer un evento?. De vaina y buscar subsistir… todo lo demás queda en segundo o tercer plano.

 

La gente podrá decir que esta afirmación es alarmista, pero no lo creo, simplemente estamos al borde de una catástrofe. Esta situación ni siquiera amerita un “congelamiento de toda actividad musical”, sino que por el contrario, representa un retroceso abismal, posiblemente irrecuperable. Es como entrar en una etapa de rigor mortis sin mayor esperanza… aquellos que ya son profesionales o de aquellos que pensaban buscar su sustento de la música, ya sea de forma directa o indirecta, ya están viendo el nefasto panorama. Nos tocará documentarnos como se hacía música en la época donde no existía electricidad y tomar esas técnicas, a ver si podemos hacer rock. Debemos documentarnos hasta la época de las cavernas, a fin de estudiar como nuestros antepasados en condiciones tan precarias, inventaron el sonido de la música, a ver que podemos aplicar de ello.

 

 

… Caracas, Vargas y Bolívar “con luz”… ¿habrá promotores que con estas circunstancias aún pagan dinero de sus bolsillos para hacer eventos?, ¿Habrán bandas que a riesgo de perder dinero, aún entrarán a pautar ensayos y grabaciones, sin saber si a mitad de pauta nos atacarán las tinieblas?. No sé estimados lectores, yo veo todo tan negro y oscuro, como se vio el país de manera satelital el pasado 07 de Marzo.

 

Sabíamos que 2019 sería un año complicado, pero jamás pensamos o se podía intuir que iríamos en caída libre por los círculos del Infierno de Dante. Pensábamos que habría que adoptar medidas fuertes para mantener la escena, que este año se requeriría un esfuerzo adicional para mantener al menos los logros del 2018… pero acá si que nos están dando un knockout de donde no es fácil levantarse en el corto plazo. Ahora más que nunca, sólo los más aptos podrán sobrevivir, sólo los más aptos y los que vean oportunidades y puedan aprovecharlas se quedarán, el resto, se unirá a la ya alarmante diáspora de músicos venezolanos por el mundo. ¿Alguien podrá verle un lado positivo a esta situación?. Sería bueno que de ser así, nos lo explicara a todos.

 

Pareciera ser que lo más prudente es aguardar en la trinchera, esperar a un mejor momento, y cuanto al menos, no perder los ánimos, conservar la energía y las ganas para cuando las cosas puedan llevarse a cabo. Dar ánimos a quien cae vencido por las circunstancias, dar apoyo a quien por agotamiento cae de rodillas. Buscaremos producir en las sombras pero no acostumbrarnos a las tinieblas, hacer de la oscuridad nuestra aliada pero no nuestra dueña. Es nuestro deber salir hacia adelante y en estos tiempos de oscurantismo mediocre y corrupto: “sobrevivir”.

 

Cada quien haga su norte según sus posibilidades y circunstancias, pero nunca caer para no levantarnos.

 

Fuente: Melomaniac Venezuela

 

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Autor: < Carlos Sánchez >
Prensa Cerebros Exprimidos