MELOMANIAC

4 octubre, 2018

 

MELOMANIAC…

Iniciativa Privada Vs. Uso de Fondos Públicos

 

Esto es Venezuela. Un país dividido y sectorizado hasta en sus más profundas raíces. Un país para donde algunos existe una gran escena y un gran movimiento de rock y otros que ven como la escena sigue los rumbos del país en cuanto a su debacle y crisis económica y moral sin precedentes. Es imposible encontrar puntos de encuentro cuando las visiones son tan radicalmente distintas y cuando los recursos vienen de fuentes tan diferentes. En este artículo, simplemente nuestra visión en cuanto al uso de los recursos, de donde provienen, como se utilizan, y como realmente contribuyen o no a crear una industria; porque estemos claros, mientras el rock y el metal no sean una industria en Venezuela, solo estamos hablando de retórica poética y de sueños juveniles.

 

Hubo una época en Venezuela donde la iniciativa privada invirtió en rock y metal. Fue tanto el auge y lo que se llegó a creer que era “negocio” que salieron muchas productoras a sacar dinero de sus propios bolsillos para hacer eventos, financiar producciones y desembolsar fondos, para contribuir al crecimiento de la escena y por supuesto, a recuperar su inversión y obtener ganancias. Acá no nos referimos a grandes productoras, que traen cualquier tipo de artistas y que agarraron la cola del rock para incrementar las mismas. No, acá hablamos de las industria underground, los que sacaron dinero de sus ahorros, los que se volvieron emprendedores, los que sacaron fondos de sus vacaciones y utilidades para asociarse entre varios y empezar a hacer conciertos… Primeros nacionales, luego internacionales, luego a producir y financiar discos, merchandising, etcétera. Había relativo apoyo, no todas estas empresas fueron exitosas, inició la depreciación de nuestra moneda, el encarecimiento de la población, se inició silenciosamente el proceso de empobrecimiento poblacional… Los resultados ya los conocemos todos… Aún queda por allí un grupo de supervivientes, a la espera de retornar a la normalidad.

 

Hay otro grupo que adaptó su mensaje para obtener financiamiento y fondos del Estado, y aclaramos el término “adaptó” para clarificar lo que corresponde a que se cambió el lenguaje, la dirección de protesta y de ser contestatarios, de ser rebeldes a “todo” sistema, tal y como nació el rock, tergiversar las cosas, buscando también beneficios.

 

Acá hay que hacer una reflexión que aplica en el 99,99% de los casos. El dinero del Estado no le “duele a nadie” y es la más fácil y mejor manera de hacer negocios, es decir, con reales de los demás, quien en pocas ocasiones te pedirá cuentas auditables para conocer con certeza y razonabilidad en que se invirtieron los recursos. Esto es actualidad e historia de nuestra América y Venezuela está muy lejos de ser una positiva excepción.

 

 

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Con fondos del Estado, también debemos decirlo, se financiaron y aún se financian proyectos, bajo una temática e ideología implícita, la cual es libre de aceptarse o no, pero con un claro mensaje doctrinario. Se intentó hacer del rock y del metal una “cosa de dominio público” y por ende, muchas actividades eran gratuitas o de muy bajo costo. Mientras esto sucedía, los demás productores debían colocar sus productos u ofertas a valores reales de la economía basado en sus costos y en márgenes proporcionales de ganancia… Acá empezaba a visualizarse los dos países que hoy son plenamente visibles con solo salir a la calle.

 

Los fondos del Estado, en buena o mala racha, parecen no agotarse nunca pese a cualquier época de recesión. Los fondos privados se alejaron, o a través del abandono de esta actividad o colocando ese dinero en otros negocios de mejor rentabilidad. Ya ni para los verdaderos amantes de esta música fue posible seguir con el mismo avance y seguir haciendo cosas en pro de crear una pseudo industria de estos géneros musicales. Esto nunca ocurrió, y más lamentable es, el pensar que esta generación posiblemente no vea otra época donde el capital privado pueda irrumpir de manera agresiva y masiva en el país para dar ese tan necesario paso a masificar nuestro talento sin tener que tener una u otra visión de país.

 

Enriquecerse nunca ha sido ni será malo, siempre y cuando lo hagamos de manera honesta y transparente. Sin engañar, sin mentir, sin robar, sin perjudicar. Que pobres somos realmente si somos ricos alrededor de un paisaje de miseria. Así no son las cosas.

 

Pero así lo vemos y lo vivimos estimados lectores. La iniciativa pública va por un lado, la labor privada va por otro. El metal lastimosamente también se encuentra en esta separación y las diferencias son más que palpables. Lastimosamente no existirá consenso entre ambas corrientes si quien promueve algún tipo de acercamiento tiene por demás intereses claros en una de las partes. Esto crea un conflicto de ética y de profesionalismo y será la “neutralidad y el verdadero sentido artístico” y no económico o ideológico quien podrá hacer que ambos capitales se unan en pro de crear una verdadera industria de tipo musical que arrope al rock y al metal como punta de lanza, como una corriente autentica que nace de cada individuo que piensa y que con su libre albedrío elige esta música y esta forma de vida.

 

Fuente: Melomaniac Venezuela

 

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Autor: < Carlos Sánchez >
Prensa Cerebros Exprimidos