CRONICAS NEGRAS DE ABELARDO

5 octubre, 2019

 

CRÓNICAS NEGRAS DE ABELARDO

Los Amigos de las Bandas

 

A Minutos de comenzar el evento comienza a levantarse en la entrada un murmullo mascullante que va in crescendo, es ahí a las puertas del local donde comienza el concierto, pero un concierto lastimero y deplorable, que debería avergonzar a más de uno de esos que llaman Cara e’ Tabla.

 

Y así comienza el masculleo: Déjenme entrar que vengo invitado por la banda, el otro chapea por la otra esquina al personal de seguridad diciendo: Llámame a fulano de tal de la banda tal que es mi pana y me dijo que podía pasar, además vine con mi tío, mi primo y dos comadres de las cuáles no recuerdo ni tan siquiera el nombre de los ahijados.

 

A lo lejos otro de estos deplorables especímenes murmura con su costilla del chuleo: Tranquilo marico que aquí pasamos gratis y así nos rinde pa comprar curda adentro.

 

Están también las damas: Yo soy la esposa del guitarrista y vine con mis 4 amiguis que aunque no les gusta esta música decidieron venir a apoyar la movida (apoyar, sin pagar la entrada claro está) y la vaina sigue con: Hermano llámame a fulanito o busca en tu lista que yo estoy invitado, vengo para apoyar el la movida nacional.

 

Se me harían infinitos los ejemplos por el estilo para describir el pan nuestro de cada día en la movida del rock nacional, yo de verdad me niego a creer que esta vaina solo pase en mi país.

 

Hace unos días asistí con mi compadre (este si sabe el nombre de mi hija que es su ahijada) a un evento en la Capital donde tocaría la banda de un gran amigo desde hace más de 25 años, al no vivir en la capital, tomamos medidas de precaución y bajamos temprano al evento al cual arribamos, cuando apenas estaban llegando también los organizadores y el personal técnico encargado del montaje del evento (algunos de ellos también viejos amigos y borrachos habituales).

 

Estando allí compartimos con amigos que iban llegando y nosotros colaborando en lo que se pudiera, así transcurrió el tiempo y llegó la hora del concierto, se dispuso del dispositivo de seguridad típico de estos eventos a la entrada del local y su respectiva taquilla de pago de entradas para los asistentes (Esta última poco conocida por los amigos de las bandas), y se da la apertura de puertas para el concierto donde participaban 4 bandas locales, todas de grandes amigos, otros conocidos del medio y uno que otro que no conocíamos.

 

Y es aquí en este punto donde salgo del local me dirijo con mi compadre a la taquilla de pago y procedemos a cancelar el costo del par de entradas para el evento, ya dirán los amigos de las bandas: A muchachos pa guevones ya estaban adentro, en vez de hacerse los paisas y quedarse sin pagar (una práctica muy habitual en este tipo de eventos), pagamos la entrada, fuimos marcados con los sellos habituales y volvimos a ingresar al local nuevamente.

Ni mi compadre se quejó y eso que ya llevaba más de cuatro horas cargando un sweater en las manos y con un calor hijo e puta, pero nunca me enteré que llevaba en ese sweater, seguramente eran algunas botellas plásticas con agua para refrescarse del calor.

 

Y así comenzó el desfile de amigos e invitados de las bandas (los que no saben lo que es una taquilla de pago), el local se llenaba poco a poco, ya cuando había una considerable cantidad de personas, me acerqué con alegría al organizador del evento (otro gran amigo desde hace años), y le digo lo depinga que me sentía por la asistencia al local, a lo que el pana me responde: No te creas, depinga porque se hizo el ambiente pero la mayoría pasaron sin entrada, esta vaina me dejó frío, aunque no era de extrañar porque suele ser el pan nuestro de cada día en los conciertos de bandas locales.

 

Se entiende la situación del país y todo la paja que quieran decir para justificar la eterna viveza criolla (de la que no se salva ni el metal), Pero la Entrada al evento costaba solamente lo que costaban un par de birras pequeñas en el local (y medio calentonas de paso).

 

Ahora me pregunto una vaina ¿Por qué cuando vienen bandas internacionales no hacen lo mismo? Ni por el coño se meten colados, porque necesitan el bendito cartoncito de la entrada pa sus selfies de mierda, pa’ tener una prueba y poder decir yo estuve allí.

 

Si pagas una entrada para ver a cualquier banda internacional que nos visite, porque no haces lo mismo con las bandas locales y así te puedes llenar la boca diciendo que apoyas verdaderamente la movida nacional y a tus amigos músicos, pero no, es mejor ser coño e’ madre y entrar pa’ esa vaina gratiñan.

 

Después todos mágicamente se convierten en ingenieros de sonido y expertos del mundo del espectáculo y la organización de eventos, y critican todo, sonido, bandas, tarima, organización. Les explico, porque al parecer aún no lo captan por si solos, no crees que asistiendo a los eventos y pagando entrada, puedes contribuir no solo al crecimiento de la escena nacional, sino que también haces que los eventos sean medianamente lucrativos para sus organizadores y estos puedan conseguir mejores equipos, contratar mejor sonido, y más personal para mejorar la organización de este tipo de eventos.

 

Los organizadores hacen milagros para montar estos eventos con tan pocos recursos (y me consta que a muchos les mueve más la pasión por el rock que las ambiciones de lucro), pero coño, ¿Al menos podemos retribuirle su esfuerzo y el de las bandas pagando las entradas? ¿O es mucho pedir?.

 

Después salen a quejarse de que no hay casi eventos (que sí los hay, solo que ellos asisten solo a los que pueden pasar gratis por conocer a los organizadores o a algún miembro de una de las bandas que se presentan). Y después los ves en los eventos birra y birra después de entrar gratis, no sean cara e’ tablas coño.

 

Sean verdaderos amigos de las bandas no enemigos, si no vas a sumar, al menos no restes, y si entraste gratis no critiques un coño, ten un poco de vergüenza.

 

Este desahogo lo guardaba para una ocasión especial y no encontré una mejor que hoy día Internacional de la Música (como es el día Internacional y les gusta esa palabra quizá hoy si pagan su entrada), y lo hago como un tributo a esos grandes músicos (grandes amigos buena parte de ellos) del metal en nuestro país y del rock en general, que siguen echándole bolas para mantener viva esta vaina, y lo hacen aguantando la pela y sin lloradera, así como los organizadores de estos eventos de bandas locales, a ellos y a los músicos mi gratitud eterna y mis respetos (ustedes saben quiénes son), y a ustedes los mascaclavos de siempre y los nuevos, mi repudio total.(algunos se tomarán la molestia de leerme solo porque no tienen que pagar entrada).

 

Feliz día Internacional de la Música.

Y Como siempre Suerte y Gaceta Hípica!!! Salud y Rock N’ Roll!!!

 

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Autor: < Abelardo Da Silva >
Prensa Cerebros Exprimidos